UN CORAZÓN AGRADECIDO

 

"Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús." 1 Tesalonicenses 5:18

¡Gracias, Dios!

¿Alguna vez has recibido un regalo que te hizo muy feliz? Quizá fue un juguete, un libro, un abrazo o una deliciosa comida preparada con amor. Cuando eso sucede, lo primero que hacemos es decir: "¡Gracias!"

A Dios también le alegra escuchar un corazón agradecido.

Cada día Él nos regala muchas cosas maravillosas: la vida, nuestra familia, los amigos, la escuela, los alimentos, el aire que respiramos y un nuevo amanecer. Aunque algunas veces enfrentemos días difíciles, Dios nunca deja de cuidarnos y de amarnos.

Jesús nos enseñó a dar gracias

La Biblia nos cuenta que Jesús siempre daba gracias a su Padre celestial. Antes de alimentar a una gran multitud con unos pocos panes y peces, Jesús dio gracias a Dios. Él nos enseñó que debemos confiar en el Señor y agradecerle por todo lo que recibimos.

Cuando damos gracias, recordamos que todo lo bueno viene de Dios.

Un corazón agradecido es un corazón feliz

Hay niños que a veces desean tener más juguetes, más dulces o más cosas. Pero un niño agradecido aprende a valorar lo que ya tiene.

Cuando agradecemos:

  • Somos más felices.
  • Tratamos mejor a los demás.
  • Compartimos con alegría.
  • Confiamos más en Dios.
  • Nuestro corazón se llena de paz.

Dios sonríe cuando ve que sus hijos son agradecidos.

¿Cómo puedo demostrar gratitud?

Es muy sencillo. Puedes hacerlo todos los días:

  • Dar gracias a Dios al despertar.
  • Orar antes de comer.
  • Agradecer a tus papás por cuidarte.
  • Decir "gracias" cuando alguien te ayuda.
  • Compartir tus juguetes con otros.
  • Ayudar en casa con alegría.
  • Alabar a Dios por todas sus bendiciones.

Cada pequeño acto de gratitud demuestra el amor que hay en tu corazón.

"Un corazón agradecido siempre encuentra razones para sonreír, porque sabe que Dios nunca deja de cuidar de sus hijos."

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