ESCUCHA LA VOZ DE DIOS EN MEDIO DEL RUIDO.

 

"Hijo mío, está atento a mis palabras; inclina tu oído a mis razones." Proverbios 4:20.

Vivimos en un mundo lleno de distracciones. Las redes sociales, las preocupaciones diarias, el trabajo, las responsabilidades e incluso nuestros propios pensamientos pueden ocupar tanto espacio en nuestra mente que dejamos de prestar atención a lo más importante: la voz de Dios.

El Señor siempre habla, pero no siempre estamos escuchando. Él nos habla por medio de Su Palabra, del Espíritu Santo, de la oración y, en muchas ocasiones, a través de las circunstancias que permite en nuestra vida. Sin embargo, para reconocer Su dirección es necesario detenernos, guardar silencio y prestar atención.

Prestar atención no significa solamente oír; significa escuchar con el corazón dispuesto a obedecer. Cuando Dios dio instrucciones a Su pueblo, constantemente les decía: "Escucha", porque sabía que de esa actitud dependería su bienestar y su caminar.

Muchas veces pedimos dirección, pero no prestamos atención a la respuesta. Oramos por sabiduría, pero ignoramos los principios que ya están escritos en las Escrituras. Anhelamos paz, pero no escuchamos el llamado a confiar.

Dios desea guiarnos por caminos seguros, pero nosotros debemos aprender a inclinar nuestro oído hacia Él antes que hacia las voces del temor, la duda o la opinión de los demás.

Quien presta atención a la voz del Señor camina con mayor seguridad, evita muchos tropiezos y experimenta la paz que produce vivir bajo Su dirección.

"Quien presta atención a la voz de Dios nunca caminará sin dirección."

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