Bueno hijo, a este árbol le he llamado Árbol de las preocupaciones. Soy consciente de que no puedo evitar los contratiempos en el trabajo pero no tengo por qué llevarme las preocupaciones a casa. Cuando toco sus ramas, dejo ahí las preocupaciones y las recojo al día siguiente cuando regreso al trabajo . Lo interesante es que cada mañana encuentro menos motivos para preocuparme de los que dejé el día anterior.
Ese día Dylan aprendió algo nuevo.
Nosotros no solo tenemos un árbol fuera de casa, sino un Dios que nos exhorta
a enfocar nuestra vida en la voluntad y la eternidad, en lugar de en preocupaciones materiales o terrenales. Esto lo encontramos en Colosenses 3:1-2. "Dios les dio nueva vida, pues los resucitó juntamente con Cristo. Por eso, dediquen toda su vida a hacer lo que a Dios le agrada. Piensen en las cosas del cielo, donde Cristo gobierna a la derecha de Dios. No piensen en las cosas de este mundo."
En este pasaje bíblico nos invita a no poner atención en la manera de cómo ve el mundo las cosas, sino cómo las ve Dios.
Debemos tener presente siempre que los pensamientos de Dios hacia nosotros siempre son de bien y no de mal, así que dejemos de poner nuestra mirada en las cosas que vemos y decidamos ver las cosas como Dios las ve.
AMÉN

No hay comentarios.:
Publicar un comentario