"Les dejo la paz. Les doy mi paz, pero no se la doy como la dan los que son del mundo. No se angustien ni tengan miedo. " Juan 14:27 .
Muchos de nosotros día con día nos preocupamos por salud, familia, trabajo, escuela, etc. En fin, tenemos múltiples preocupaciones.
El término preocupación incluye muchas cosas:
Sentirse incómodo o abrumado.
Tener dudas.
La preocupación es una respuesta a algo que sucede en la vida de una persona.
La preocupación es una condición que afecta a todos.
La preocupación es la ausencia de paz.
La preocupación es un pecado que niega el poder de Dios.
En la Palabra de Dios preocuparse indica tener una distracción pecaminosa y voluntaria que nos desvía de nuestra confianza en Dios, una ansiedad que necesitamos descargar en él.
Nuestro Maestro Jesús nos ofrece una paz diferente a la que el mundo da. Es una paz basada en confiar en él . ¿Y cómo la recibimos?
En sus muchas enseñanzas, nuestro Maestro nos dice:
"No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed en mí". (Juan 14:1)
En este versículo Jesús nos exhorta a mantener la paz y confiar en medio de la aflicción. No se trata de hacer más, sino de rendirse más. Su paz ya nos fue otorgada, para no dejarnos dominar por el miedo.
La paz de Dios no solo nos tranquiliza; también protege como un muro evitando que los pensamientos inquilinos tomen el control de nuestro corazón (leer inquilinos del corazón) como la Biblia nos dice.
La paz “guardará” nuestros corazones y pensamientos. En otras palabras, la paz viene como resultado de entregar nuestras preocupaciones a Dios en oración. Él nos invita a renovar nuestra mente con Su verdad.
AMÉN

No hay comentarios.:
Publicar un comentario