LIBRES DE ATADURAS

 


“Así que, si el Hijo los hace libres, ustedes serán verdaderamente libres.” Juan 8:36.

Hay ataduras que no se ven, pero pesan en el corazón.
Ataduras del miedo, del pasado, de la culpa, de palabras que marcaron nuestra vida, de hábitos que nos alejan de Dios o de pensamientos que nos hacen sentir incapaces.

Muchas veces son cadenas silenciosas. Sonrisas por fuera, pero luchas por dentro.

Sin embargo, Jesús no vino solamente a consolarnos, vino a libertarnos.

Cuando Cristo entra en nuestra vida, comienza un proceso de restauración. Él rompe cadenas emocionales, espirituales y mentales. Donde antes había esclavitud, Él trae paz. Donde había oscuridad, Él enciende esperanza.

Ser libre no significa que nunca habrá luchas; significa que ahora tenemos a Dios caminando con nosotros y dándonos fuerzas para vencer.

Hoy es un buen día para soltar aquello que te ata:

  • El rencor.
  • La ansiedad.
  • La culpa del ayer.
  • El temor al futuro.
  • La dependencia de aquello que roba tu paz.

Dios no te creó para vivir preso del dolor.
Te creó para vivir en libertad, propósito y plenitud.

Oración

Señor, hoy reconozco que necesito de Ti.
Rompe toda cadena que me impide avanzar y vivir plenamente en Tu voluntad.
Sana mi corazón, limpia mis pensamientos y ayúdame a caminar en la libertad que solo Tú puedes dar.
Declaro que en Cristo soy libre, amado y restaurado.
AMÉN.

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