Creer es mucho más que aceptar una idea o reconocer que Dios
existe. Creer significa confiar plenamente en Él, aun cuando no entendemos lo
que está sucediendo a nuestro alrededor. Es caminar con la seguridad de que
Dios está obrando, incluso cuando nuestros ojos no pueden verlo.
A lo largo de la Biblia encontramos hombres y mujeres que
decidieron creer en las promesas de Dios. Abraham creyó cuando parecía
imposible tener un hijo. Moisés creyó cuando Dios le llamó a liberar a Israel.
Pedro creyó y caminó sobre las aguas mientras mantuvo su mirada en Jesús.
En muchas ocasiones deseamos ver primero para después creer.
Sin embargo, Dios nos invita a creer para poder experimentar Su poder. La fe no
ignora las dificultades, pero reconoce que Dios es más grande que cualquier
problema.
Quizá hoy estés esperando una respuesta, un milagro, una
restauración o una puerta abierta. Tal vez las circunstancias parezcan
contrarias a lo que has estado orando. En esos momentos, creer significa
permanecer firme, confiando en que Dios sigue teniendo el control y que Sus
planes son perfectos.
Cuando decidimos creer, nuestro corazón encuentra paz, porque nuestra confianza deja de estar en nuestras fuerzas y se coloca en las manos del Dios Todopoderoso.
Señor, hoy decido creer en Ti y en tus promesas. Aunque no siempre comprenda tus caminos, confío en que estás obrando para mi bien. Fortalece mi fe cuando surjan las dudas y ayúdame a mantener mis ojos puestos en Ti. Que mi confianza no dependa de lo que veo, sino de quien eres Tú. En el nombre de Jesús. Amén.
"Creer no es tener todas las respuestas; es confiar en que Dios las tiene y que nunca dejará de cumplir Sus promesas." 🙏✨

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