RESPUESTA NATURAL DEL CORAZÓN.

 

En nuestra vida hemos dicho o escuchado expresiones de gratitud como "Mil gracias por tus palabras" Alegraron mi día, de corazón". "Gracias por ser tan especial, ¡Te aprecio un montón!" "No tengo palabras para agradecerte por lo que has hecho por mí. Gracias por estar siempre". Existe un sinfín de maneras de expresar gratitud a alguien que van de expresiones a acciones, pero a veces se desconoce la importancia de dar gracias.  

Gracias es una palabra sencilla que produce bienestar en quienes la dicen reciben. Dar gracias tiene en sí un alcance impresionante en sí, es relevante para ser mejores personas en nuestro entorno. La gratitud da un sentido a nuestro pasado, trae paz al presente y crea una visión al futuro.
Sentirnos una persona agradecida es uno de los mejores elogios que alguien te puede expresar. Nos hace grandes, generosos, amigos y cercanos. 

En la Biblia la acción de gracias se presenta como un mandato continuo y una forma de adoración no solo en momentos buenos sino en cualquier circunstancia. Se identifica como el reconocimiento de Dios, su fidelidad y amor eterno. Es un acto que fortalece el alma y disipa el desánimo.
Este servicio sagrado, no solo suple las necesidades de los seguidores de Cristo, sino que también redunda en abundantes acciones de gracias a Dios. 

El mundo natural tiene un sinnúmero de maneras de enumerar el éxito en la vida de una persona, casa, auto, carrera; basado en un éxito personal, para ser servido en lugar de servir. 

En el reino de nuestro Maestro Jesús funciona de de manera diferente, se busca vivir de la mejor manera posible, de manera que tengamos la solvencia para ayudar a los otros. En otras palabras, el éxito consiste en qué tanto puedes servir a los demás.

Pablo nos dice que cuando usamos la solvencia que viene de Dios para servir a los demás, hay una acción de gracias hacia el Padre, reconociendo que todo es de él y para él. 

AMÉN.

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