Cuando tenemos una relación interpersonal con alguien en cierto tiempo deseamos copiar o asemejar algunas cualidades que nos gustan de dicha persona para parecernos a él.
Las principales cualidades de una persona son rasgos de personalidad, como la honestidad, empatía, responsabilidad, resiliencia y adaptabilidad que definen su carácter. En otras palabras su mente o su forma de pensar.
Muchos de nosotros queremos seguir el ejemplo de nuestro Maestro Jesús.
En la Biblía encontramos como es nuestro Maestro:
Por tanto, si hay alguna consolación en Cristo, si algún consuelo de amor, si alguna comunión del Espíritu, si algún afecto entrañable, si alguna misericordia, completad mi gozo, sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa. Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo, no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros. Filipenses 2:1-4.
En estos versículos nos hablan de humildad, unidad y servicio. Nuestra vida no debe reducirse a doctrinas correctas, sino a una transformación interior que nos hace reflejar a Cristo. A tener una actitud renovada que cambia todo.
Asimismo encontramos otros versículos que mencionan:
el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; Filipenses 2:6-7.
Aquí vemos que nuestro Maestro Jesús no dejó de ser Dios, sino que dejó de ejercer ciertos derechos y adoptó la forma de siervo. Esta actitud confronta nuestro modo de ser frente al poder, posición o reconocimiento. Él cedió, sirvió y se sacrificó. Él se despojó de lo que era y tenía.
En otro versículo y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz Filipenses 2:8.
Aquí vemos su obediencia fue total, sin condiciones; mostrándonos que no fue una derrota, sino el camino de victoria. Él se humilló hasta la cruz.
Finalmente para seguir el ejemplo de nuestro Maestro Jesús debemos esforzarnos en transmitir su carácter.
AMÉN.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario