¡ Déjalo ir ! es una expresión fácil de decir, pero difícil de llevarla a cabo.
Implica liberar el apego emocional, aceptar la realidad sin forzar situaciones, personas o emociones negativas, implica dejar de intentar controlar lo incontrolable, superando el rencor, el pasado o relaciones que ya no son saludables, con el fin de encontrar paz y permitir la libertad.
Para la mayoría de las personas "El Perdón" es una decisión, una actitud, un proceso, una forma de vida que cuesta ofrecer a los demás y aceptar para nosotros. En la Palabra de nuestro Maestro Jesús encontramos la siguiente enseñanza.
Cuídense unos a otros, para que ninguno de ustedes deje de recibir la gracia de Dios. Tengan cuidado de que no brote ninguna raíz venenosa de amargura, la cual los trastorne a ustedes y envenene a muchos. Hebreos 12:15.
Aquí nuestro Maestro Jesús nos muestra que el perdón es gratuito, pero no barato. Le costó la vida a nuestro Maestro, y tampoco es fácil. El perdón puede ocurrir solamente cuando la persona ofendida asume la deuda y decide no desquitarse ni vengarse. Eso es lo que nuestro Maestro hizo por nosotros y eso es lo que él nos llama a hacer con los demás.
Pero ¿Cómo hacerlo? En la Biblia encontramos tres pasos para que podamos encontrar el perdón.
Dejárselo a Dios.
Ríndete a tu derecho de desquitarte. Tratar de vengarse solo intensifica el conflicto, deja que Dios ajuste cuentas.
Sanarlo con gracia.
Cuídense unos a otros, para que ninguno de ustedes deje de recibir la gracia de Dios. Tengan cuidado de que no brote ninguna raíz venenosa de amargura, la cual los trastorne a ustedes y envenene a muchos. Hebreos 12:15. La amargura es contagiosa.
Clavarlo en la cruz.
La cruz es la respuesta de Dios a todas nuestras necesidades. Jesús murió para que nosotros pudiéramos ser perdonados. Murió para que podamos estar libres del temor, la amargura, y el resentimiento. No hay terapia, ni pastillas, ni psicología, ni seminarios de autoayuda que puedan liberarte como lo hace el poder de la cruz.
La Palabra de nuestro Maestro Jesús nos dice: "Sabemos que nuestra vida de antes murió con él en la cruz para que fuera destruido lo que desea pecar dentro de nosotros y dejáramos ser esclavos del pecado" Romanos 6:6.
AMÉN

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