Muchas veces queriendo ser la mejor persona aceptamos ayudar a una persona, sin pensarlo. Dichos favores implican en la mayoría de los casos aceptar tareas para las que no se tiene tiempo o energía, incumplimiento de entregar lo acordado o de las expectativas de la otra persona.
De la misma manera puede afectar la confianza que otros tienen en nosotros y sentirnos frustrados hacia la persona que nos hizo la petición.
En la Palabra de Dios nos dice:
No te comprometas a pagar deudas que no sean tuyas, porque si no las pagas te quedarás en la calle. Proverbios 22:26-27.
En esta enseñanza de nuestro Maestro Jesús no dice que los préstamos estén mal todo el tiempo, sin cambio dice que siempre hay riesgos involucrados.
Debemos atender el consejo sabio de la Palabra de Dios, la cual nos previene sobre los riesgos de salir de fiador puesto que no solo origina cargas financieras sino también emocionales.
Busquemos ser sabios en todo tiempo.
AMÉN.

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