DOSIS DE ESPERANZA



De un día para otro nos sentimos mal, nos enfermamos y asistimos al médico. 
Nos enfermamos debido a una interacción de factores externos e internos que rompen el equilibrio del cuerpo, comúnmente conocido como salud.

Al haber pasado al consultorio, salimos con una receta de los medicamentos que necesita nuestro cuerpo para reestablecer nuestra salud mediante dosis de medicina. La dosis es la cantidad exacta o medida de exposición que suele calcularse según el peso corporal de una persona. 

También no olvidemos que no sólo enfermamos físicamente, sino espiritualmente. Estas enfermedades se originan por falta de salud del alma o falta de propósito, generando orgullo, amargura, afán, codicia y apatía.

La Palabra de Dios existen varios versículos para sanar nuestra alma mediante el perdón y la restauración uno de ellos es Jehová Dios mío, a ti clamé y sané. Salmos 30:2. Aquí este versículo nos muestra que la oración es una expresión de gratitud y restauración del alma y cuerpo mostrando a Dios como la fuente de sanidad y vida tras una prueba difícil.

Y al orar lo hacemos con una expectativa segura, con la esperanza de que Cristo es la fuente que puede traernos no sólo sanidad sino paz en la tormenta más oscura.

Recordemos que en nuestras debilidades, nuestro Maestro Jesús nos fortalece. Nunca tendremos que llevar nuestras cargas por nuestra cuenta, siempre debemos buscar a Dios. Él es nuestra dosis de Esperanza.

AMÉN.

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