Te has dado cuenta que cada día de nuestra vida es una una carrera de obstáculos. Es por ello, que a veces, nos sentimos cansados, decepcionados y con pocas ganas de continuar. En pocas palabras, la vida es un mundo lleno de desafíos.
En la vida, cada uno de nosotros se enfrenta a algo complicado de superar. A eso llamamos desafío.
Conforme vas superando estos desafíos aprendes, maduras y en definitiva creces como persona y te sientes orgulloso de ti mismo.
Hay desafíos que nos ayudan a encontrarnos para ser mejores y otros que lejos de ayudarnos, nos afectan.
Obviamente, cada persona es única y tiene sus propios desafíos. Es por ello importante que encuentres tus propios desafíos y que los adaptes a tus necesidades y deseos.
Pero cómo adaptar a mis necesidades y deseos mis propios desafíos. Te preguntarás...
Todos los desafíos de la vida no son impedimentos... son esenciales para ella.
Pese a ello, eso no es fácil de valorar cuando estamos en medio de nuestras propias luchas: no aprobar un examen, sufrir problemas de salud; entre muchos más.
Es en esos momentos sentimos que el miedo y la ansiedad nos congelan de pies a cabeza, impidiendo hacer lo necesario para salir adelante. Olvidando que “el miedo es de valientes”.
Para ser valientes no se necesita llevar la capa del coraje. Siempre somos valientes cuando nos levantamos cada mañana, a pesar de que fallen las ganas.
Aún al levantarnos cada mañana con muchas ganas no es suficiente para afrontar nuestros desafíos.
Al estar frente a cada desafío, sabemos que hay cosas posibles que podemos realizar y otras imposibles para nosotros.
Es en ese momento, no importando la situación o la dificultad a la que te enfrentes, siempre puedes presentarla ante Dios en oración, porque ...la fe es la firme seguridad de las realidades que se esperan, la prueba convincente de lo que no se ve.
Hebreos 11:1
Por: Alberto Huitrón Sánchez
.png)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario