Pastor Andrés Hernández de Dios.
Pastor de la Iglesia Refugio de Adulam.
Los encontramos en San Sebastián Atlahapa, en la os encontramos en San Sebastián Atlahapa, en la iglesia Refugio de Adulam.. Mi nombre es Andrés Hernández y soy el Pastor de dicha Iglesia. Nací en el Estado de Tabasco, a la edad de 23 años acepté al Señor nuestro Dios y me vine a Puebla a estudiar en un Instituto Bíblico donde me preparé para predicar la Palabra del Señor.
Del Evangelio me habló mi hermano muy duro porque era una persona muy mala. Me consideraba mala porque vivía haciendo lo malo, vivía sin Dios, sin esperanza. Mi hermano me dijo “Si quieres hundirte en el pecado, en los vicios húndete, pero si quieres venir a los pies de Cristo, él sigue esperando que te acerques.
En ese momento, yo quise abandonarlo e irme a la ranchería, pero algo poderoso me detuvo y me metió al templo, cayendo de rodillas. Vi mi vida, mi pasado, me vi hundido en el vicio y vi como de una manera especial Dios estaba peleando por mí. Vi que alguien me seguía en una visión y que alguien me llevaba en un caballo blanco y esa persona peleaba por mí.
Él peleó con alguien poderoso también, pero al final lo venció. Y fue entonces que mis ojos se abrieron a Cristo para recibirlo y desear ser un Pastor, para buscar la presencia del Señor.
En los primeros días, el anhelo era conocer más de Dios, me subía a los carros en cualquier parte en Tabasco, en Cárdenas, en Azucena, en Villahermosa; me subía en cualquier carro.
Lo poco que aprendía lo quería compartir. Y hoy se ha perdido eso, vemos gente que tiene años en el evangelio y no comparten la Palabra del Señor,
A mi me motivaba algo que me hacía compartir la Palabra de Dios, porque me di cuenta lo que la Biblia decía en Génesis 3:19 “Con el sudor del rostro comerás el pan, todos los días hasta que vuelvas al polvo, porque del polvo eres tomado, polvo eres y al polvo vas a volver”.
Esos textos me impactaron, me llegaron a lo más profundo de mi corazón y dije “tarde o temprano voy a darme cuenta algún día y necesito acercarme a Dios” y luego leí lo que decía Hebreos 9:27 ”Está establecido al hombre, que muera una sola vez y después de esto sigue un juicio”.
Eso es real y verdadero. Y luego vi la Palabra del Señor lo que dice 2 Corintios 5:10 “Todos nosotros compareceremos en el tribunal de Cristo para recibir lo que hayamos hecho, mientras en este cuerpo sea bueno o malo, tarde o temprano vamos a tener nuestra paga”.
Entonces eso me motivó para estudiar la palabra y acercarme al Pastor y le dije enséñeme, yo quiero aprender. Llegaba desde las 10 am y me iba hasta las 4 pm todos los días hasta que el Pastor me dijo “Ya no tengo nada que enseñarte”. Si quieres que te enseñe algo más, yo ya no puedo, búscate un instituto bíblico, alguien que te enseñe”. En ese momento me dijeron que estaban inscribiendo en Puebla y viaje. En esos días, Dios proveía porque no trabajaba, en ese momento Dios proveyó para todos los gastos y una hermana llamada Darvelia me dijo “Si usted se va y quiere servir al Señor, yo voy a ayudarle”. También su cuñado me regaló ropa, zapatos y así fue que me vine a la Ciudad de Puebla.
En los días que me vine todavía en esos lugares era muy difícil entrar y permanecer en un instituto, porque no había baño, se bañaba con agua helada en las mañanas. A los pocos días, me enviaron a llevar la Palabra de Dios, caminaba 5 ó 6 horas, pues eso me impulsó a continuar. El Pastor me dijo “Tu no vas a soportar, aquí hace mucho frío, además no tienes una cama”. El Pastor no me dio una cama, sino un petate y unos cartones y yo lo único que decía “Cuando Dios te llama, Dios te prosperará, Dios te bendice”. Dios te va a llevar de victoria en victoria. Eso lo leí en la palabra, la cual dice “La Senda del justo es como la luz de la Aurora, que va aumentando hasta que el día es perfecto”. Y lo ví en mi vida, El Pastor me decía “No vas a aguantar”, en lugar de que me diera ánimo. Además me decía “De la ofrenda que te den, no tomes nada, me traes toda”. Así regresaba caminando a las 2 ó 3 am, si bien me iba. Había una ancianita llamada Amparito quien salía con un poco de yogurt y me decía “tómatelo y vete a dormir porque a las 6 am, debes levantarte a orar ”.
Así abrace la fe, abrace el amor al Señor. Todo lo que he pasado y he sufrido, no es comparado con lo que dice la Biblia, pues un día tarde o temprano llegaremos a la presencia del Señor. Dice el apóstol Pablo “Lo que vivimos, esta leve tribulación produce en nosotros cada vez más una excelente paso de gloria”. Y lo veo, veo las maravillas del Señor.
Ahora le platicó a mi esposa, ahora no nos mojamos, antes se tenía que ir a la obra aún lloviendo, no teníamos un carro, no teníamos alimento, lo que se recibía no era ofrenda, era un donativo de $6 ó $7. Así continuamos predicando la gloria de Dios mojados, pagando renta, moviéndonos de un lado para otro, pero no dejamos de predicar, lo hicimos con todo el amor a nuestro Señor hasta que él nos proveyó.
Cada vez que nos subimos al carro decimos “Dios bendiga a nuestro hermano Joel y Dios bendiga a los hermanos que han provisto un medio de transporte para movernos.
Dios nos ha prosperado. Créanme que ha sido una lucha tremenda, inmensa. Es por eso que nació en nuestro corazón, ya que no tuve antes de conocer al Señor, alguien que me dijera “Dios te ama”. Dios puede cambiar tu vida, vente a mi hogar. Porque quiero decirles, que muchos en la iglesia hablamos de Dios.
Y muchos de la iglesia decimos “En mi casa serviremos a Jehová”, pero es una mentira, están sirviendo en lo que pueden, pero la casa la tenemos para nosotros nada más y Refugio de Adulam, el hogar que tenemos es para todo el público, para la gente. La gente que viene aquí es bienvenida, aquí a nadie dejamos fuera, no dejamos a nadie tirado. Aunque no lo conozcamos, le brindamos un plato de comida, hospedaje sin pedirle ningún apoyo. Solamente confiamos en Dios, en que Dios un día nos va a sacar adelante y que lo que estamos haciendo es en el amor de Dios y creemos en Dios que hasta donde hemos llegado Dios ha sido grande con nosotros.

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