COMO SER UNA MUJER DE FE

 


    Conoces mujeres que parecen brillar con una luz especial? Que cuando llegan a un lugar imparten paz, gozo y optimismo.

No hablamos de belleza exterior, maquillaje o ropa lujosa. Tampoco hablamos de sonrisas forzadas y practicadas.

Se trata de esa belleza que refleja la paz de un corazón perdonado y enamorado del Padre celestial mediante la fe hacia él.

"Sin fe es imposible agradar a Dios. Porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay y que es galardonador de los que le buscan". Hebreos 11:6.

Tal vez te has preguntado, "¿Por qué es importante ser una mujer de fe?" Porque, si no, es imposible agradar a Dios.

Muchas personas creen que agradan a Dios por cuánto tiempo se la pasan leyendo la palabra de Dios, por cuántas obras están realizando, por cuántas personas están ayudando, por cuántas veces están apoyando organizaciones. Y todo eso es bueno, es bueno poder realizarlo. Pero a Dios lo agradamos con fe.

Una mujer de fe es aquella que confía completamente en Dios sin importar la circunstancia en la que se encuentre.

En la Biblia encontramos la historia de muchas mujeres que tuvieron fe en momentos críticos, entre ellas:

  • María, madre de Jesús.
  • Junías
  • Priscila
  • María de Betania
  • María Magdalena
  • Herodías y su hija
  • Safira

Ellas como mujeres de fe se caracterizaban por tener 4 señales:

  • Tener el constante deseo de buscar a Dios.

En Mateo 6:33 nos dice que debemos buscar a Dios en primer lugar, incluso antes que nuestro propio bien. Entonces, una mujer de fe nunca va a buscar a Dios solo en su tiempo de devocional o cuando se reúne en la iglesia con otros creyentes.

  • Has cultivado una vida de oración.

La oración es la clave fundamental para conectarse, comunicarse y entrar en comunión con Dios.

  • Se aferra a las promesas de Dios.

Dios nos ha prometido muchas cosas para nuestras vidas. No obstante, cuando estamos en problemas tendemos a olvidarnos de ellas. Por lo que, una mujer que pone su confianza en Dios, también cree, afirma y se aferra a las promesas que el Señor le ha dado.

  • Confías en la voluntad de Dios

Es fácil confiar en Dios cuando hay abundancia, alimento y buena salud, pero cuando nos enfrentamos a una crisis de cualquier tipo, dejamos de alabarle e incluso pensamos que Dios nos ha fallado. Esto, en verdad, es un problema que siempre está presente cada vez que queremos confiar en Él. Por eso, una mujer de fe confía en el plan de Dios pase lo que pase.

No olvides que depende de ti convertirte en una mujer de fe.


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