CASTILLOS DE NAVIDAD



En el principio era la Palabra, y la Palabra era con Dios, y la Palabra era Dios, Y la Palabra se hizo carne y hábito entre nosotros, y contemplando su gloria, como la gloria del unigénito  del Padre lleno de gracia y de verdad. (Juan 1:1, 14).
El mes de Diciembre, para la mayoría de la gente es la época más cálida de todo el año; pese a que con ella inicia el invierno. En esta época la Navidad se hace presente y junto con ella un sentido de unidad, amor y generosidad.
La Navidad es un momento para reunirse con seres queridos, fortaleciendo los lazos familiares y amistosos, Igualmente las personas tienden a ser más generosas y solidarias, invitando a ayudar a los menos afortunados.
Pero lo más relevante es un tiempo que brinda la oportunidad de reflexionar sobre los logros y desafíos enfrentados durante el año y favorece el ímpetu para agradecer por lo vivido, la superación de obstáculos y el aprecio por lo que se tiene. Junto con esta gratitud nacen nuevos propósitos para transformar nuestra vida junto con nuestro Maestro Jesús, es decir estar uno al lado del otro. 
Es estar en silencio con él para decirle que siempre le necesitamos para ser transformados.
No se conformen a este mundo; más bien, transfórmense por la renovación de su entendimiento de modo que comprueben cuál sea la voluntad de Dios, buena agradable y perfecta. (Romanos 12:12).  
En ocasiones no alcanzamos a apreciar ¿Qué cosas necesitamos cambiar? para agradar a nuestro Señor Jesús. Tal vez necesitamos cambiar en Confiar en lo pequeño, Ser más humildes, Aprender a oír lo que la vida y Dios nos dicen en susurros, Ser más dadores que recibidores, Tener una fe infranqueable, etc. Éstas acciones son algunos hábitos que necesitamos adoptar o transformar.
Te invito a que construyas en tu corazón donde des lugar a cada hábito que adoptes o transformes en compañía de nuestro Maestro Jesús. 
AMÉN. 

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